EL CIELO NOS HABLA EN MEDJUGORJE
"Yo he venido a llamar al mundo a la conversión por última vez" ( 2/05/1982)

“Queridos hijos, mi Hijo ha sido fuente de amor y de luz, cuando en la Tierra habló al pueblo de todos los pueblos. Apóstoles míos, seguid su luz. Esto no es fácil: debéis ser pequeños, debéis aprender a haceros más pequeños que los otros, y con la ayuda de la fe, llenaros de Su amor. Ningún hombre en la tierra, sin fe, puede vivir una experiencia milagrosa. Yo estoy con vosotros; me manifiesto a vosotros con estas venidas, con estas palabras; deseo testimoniaros mi amor y mi preocupación maternal. Hijos míos, no perdáis el tiempo haciendo preguntas a las que nunca recibís respuesta: al final de vuestro viaje terreno os las dará el Padre Celestial. Sabed siempre que Dios lo sabe todo, Dios ve y Dios ama. Mi amadísimo Hijo ilumina las vidas y dispersa la oscuridad; y mi amor materno, que me trae a vosotros, es indescriptible, misterioso, pero es real". Mensaje del 2 de Enero de 2017

Así en la tierra como en el cielo


     Hace tiempo me vino a la mente una imagen providencial: la de un hombre que caminaba con la cabeza en el cielo y sus piernas y brazos en la tierra. Para mí, era la imagen perfecta del cristiano. El corazón y la mente, puestas en Dios, mientras las manos y las piernas, las acciones, en tierra. El corazón y la mente, al servicio de la voluntad de Dios. Y el resto del cuerpo, poniendo en obra esa voluntad del Padre. 

No sabía bien qué imagen podía ilustrar esta idea y finalmente encontré estas fotografías, que lo reflejan perfectamente: rascacielos que atraviesan un cielo nublado. Parte del edificio, la más elevada, sobre las nubes. Las nubes, que representan, a mi entender, las preocupaciones, las dudas, los temores, el sufrimiento en general. Sin el corazón y la cabeza en Dios, miramos hacia arriba y sólo vemos nubes. No vemos más. Vemos nuestras tribulaciones. No hay salida. El cielo está cerrado. Pero la vida del cristiano es diferente. Está llamada a ser diferente. Está llamada a elevarse, a vivir cada día con su parte más elevada (el corazón y la mente) orientada hacia el cielo, por encima de las nubes, las tribulaciones. La mirada puesta en todo momento en el cielo. A tener la mirada en el cielo diáfano, donde siempre el cielo está azul, iluminado constantemente por el sol. Sólo así, con la luz del cielo, el hombre puede caminar entre las nubes sin desorientarse. El cielo no está cerrado. El cielo está abierto a todos aquellos que buscan a Dios



La fe. Neil Vélez

"Little boy" (2015) Alejandro Monteverde

   "Todo lo que tú pidas en la oración creyendo que ya tienes es lo que Él te concederá. Todo lo que tú crees ya tener, cuando tú lees esos dos versículos (Jn 5, 1-16; Mc 11, 23ss) lo que Jesús nos está tratando de decir es que las circunstancias que nos rodean están sujetas a lo que tú y yo estamos creyendo recibir. Esto es como quizás una bofetada en este momento para muchos de nosotros. ¿Cómo es posible que este cáncer, esta situación que estoy pasando está sujeto a lo que yo estoy creyendo recibir? Sí. Espérate porque alguien te dirá: mira yo estuve sujeto a eso durante tanto tiempo...¿por qué nadie me habló de esto? 


Cuando Jesús dice "¿quieres sanar?" está dirigiendo la atención no a su persona sino a tu persona en este momento. ¿Qué es lo que tú quieres? ¿Qué es lo que tú quieres? Desde luego nosotros debemos saber...porque todo está en la seguridad, en la certeza, la confianza que tú y yo tengamos. ¿Quieres sanarte, dice Jesús? Tú tienes que quererlo. Tú tienes que quererlo con todo tu corazón y todas tus fuerzas. Tienes que querer salir de esa situación. Tienes que querer superar esa situación. Si no, te vas a quedar ahí estancado (...) El cómo no te toca a tí. El cómo le toca a Dios. A nosotros solo nos toca creer. Cómo va a ser, eso es problema de Dios.  Nosotros empezamos a crearnos excusas para quedarnos ahí, en nuestra condición. A veces tenemos miedo a lanzarnos, a luchar. Muchos quieren la victoria sin tener que ir a la guerra. Hay que enfrentarte a tus circunstancias. Tú tienes que luchar por lo que estás queriendo. Estás cómodo, esperando que todo te caiga a la falda. Ahí te vas a quedar.  El Señor le dice: "¿quieres sanar? Levántate, toma tu camilla y anda" Fíjate qué fácil. Este hombre llevaba 38 años ahí. ¿Tú me estás diciendo que con hacer eso ahí ya está su sanidad? ¿Así de fácil es la cosa? Este es el creyente de hoy en día: "yo creo, yo creo, yo creo, pero de esta silla no me levanta nadie. Quiero que todo me llegue aquí" Yo quiero decirte algo: hasta que tú no te levantes de esa silla y vayas en busca de lo que estás creyendo o queriendo jamás vas a ver la gloria de Dios. Y eso es fe. Eso es fe.
 ¿Qué es fe?  Pues fe va más allá de creer. Creer y fe no es un sinónimo. Dos palabras escritas diferentes que significan lo mismo. No es un sinónimo. Cada palabra tiene su propio valor. Y ¿sabes qué? Las dos son necesarias. Tienes que creer pero tienes que tener también fe para poder recibir la gloria de Dios. ¿Cuál es al diferencia entre las dos? Fe es lo que le va a dar valor a lo que tú estás creyendo. Es la acción, es el movimiento del creer. Escucha bien eso. Es el verbo de creer. Y muchas personas por solo quedarse en el creer no contemplan la gloria de Dios. Pero hasta que tú no te levantes y vayas en busca de lo que estás creyendo jamás verás la gloria de Dios.
Una hermana vino hoy y me dijo: "hermano Neil, pídale a Dios que me dé una fe como la tuya". Hermana, yo tengo poca fe. Puede ser que tú tengas ninguna fe. Pero eso es una excusa barata. Tú no necesitas gran fe. Lo que necesitas es aprender a utilizar la poca fe que tú dices que tienes, ya que en ella hay suficiente poder para mover la montaña más grande de tu vida. Dice la Biblia: "si tu fe fuera del tamaño de una granito de mostaza (una de las semillas más pequeñas que existen), si tu fe fuera de ese tamaño, le dirias a la montaña: "muévete y échate al mar" y te obedecería. Lo que necesitas es ejercerla". (Neil Vélez. Levántate y camina)


"LA FE ES GARANTÍA DE LO QUE SE ESPERA, LA CERTEZA DE LAS REALIDADES QUE NO SE VEN" (HB, 11, 1)

"TODO CUANTO PIDAIS EN LA ORACIÓN, CREED QUE YA LO HABEIS RECIBIDO Y LO OBTENDREIS" (MC 11,24)


"Little boy"




Dios y las obras de Dios



  
La vida del cristiano se topa a veces frente a una "paradoja": quiero estar al servicio de Dios, al servicio de la evangelización, pero los acontecimientos que irrumpen en mi vida lo impiden. No puedo transmitir la fe a otros. No puedo anunciar a los demás la Buena Noticia que ha cambiado mi vida ¿Cómo es posible que Dios lo permita? Es voluntad de Dios. 

La vida de muchos santos está marcada por esta aparente paradoja, que no es tal. Es, simplemente la inescrutable voluntad de Dios que, en su sabiduría infinita, busca la conversión de los hombres. Y lo hace con acontecimientos, muchas veces duros (la cruz) que incluso suponen el sacrificio de la propia razón. Muchas personas santas han experimentado esta situación en sus vidas. He elegido tres de ellas. Una, el cardenal vietnamita Van Thuan, que pasó trece años en prisión por orden de las autoridades comunistas. Era obispo de una diócesis floreciente cuando el ingreso en prisión truncó toda su obra pastoral, la que él mismo llamó "obras de Dios". Otro ejemplo es el del Hermano Rafael, el monje trapense español al que su grave enfermedad de diabetes impidió vivir la regla de su orden en el Monasterio de San Isidro de Dueñas (Burgos), donde pasó buena parte de su clausura solo en la enfermería. El tercer ejemplo es Etty Hillesum, joven judía holandesa que vivió una profunda experiencia de Dios en 1941, en los años de la ocupación nazi en su país. Su primavera espiritual se vio "atropellada" en 1943 por su deportación al campo de trabajos forzados de Westerbork (Holanda) y posteriormente al campo de concentración de Auschwitz, donde murió. Aquí dejo sus propios escritos de estas experiencias.



CARDENAL FRANÇOIS-XAVIER NGUYEN VAN THUAN

"Una noche, desde el fondo de mi corazón, oí una voz que me sugería: "¿Por qué te atormentas así? Tienes que distinguir entre Dios y las obras de Dios. Todo lo que has hecho y deseas seguir haciendo: visitas pastorales, formación de seminaristas, religiosos, religiosas, laicos, jóvenes, construcción de escuelas, de hogares para estudiantes, misiones de evangelización de los no cristianos...todo eso es una obra excelente, son obras de Dios, pero ¡no son Dios! Si Dios quiere que abandones todas estas obras, poniéndolas en sus manos, hazlo pronto y ten confianza en Él. Dios hará las cosas infinitamente mejor que tú; confiará sus obras a otros que son mucho más capaces que tú. ¡Tú has elegido sólo a Dios, no a sus obras!"


"Mientras me encuentro en la prisión de Phú-Khánh, en una celda sin ventana, hace muchísimo calor, me sofoco, siento disminuir mi lucidez poco a poco hasta la inconsciencia; a veces la luz permanece encendida día y noche; a veces siempre está oscuro; hay tanta humedad que crecen los hongos en mi lecho. En la oscuridad vi un agujero en la parte baja del muro —para hacer correr el agua—: así pasé más de cien días por tierra metiendo la nariz en este agujero para respirar. Cuando llovía, subía el nivel del agua, y entonces entraban por el agujero pequeños insectos, pequeñas ranas, lombrices y ciempiés entraban desde fuera; los dejaba entrar, ya no tenía fuerza para echarlos fuera.

Escoger a Dios y no las obras de Dios: Dios me quiere aquí y no en otra parte. Cuando los comunistas me metieron en el fondo del barco Hâi-Pông con otros 1,500 prisioneros, para transportarnos al norte, viendo la desesperación, el odio, el deseo de venganza sobre las caras de los detenidos, compartí su sufrimiento, pero rápidamente me llamó otra vez esta voz: «escoge a Dios y no las obras de Dios», y yo me decía: «De veras, Señor, aquí está mi catedral, aquí está el pueblo de Dios que me has dado para que lo cuide. Debo asegurar la presencia de Dios en medio de estos hermanos desesperados, miserables. Es tu voluntad, entonces es mi elección" (Cinco panes y dos peces)

SAN RAFAEL ARNÁIZ, HERMANO RAFAEL

"Siento una cosa dentro que me dice: mortificación.., penitencia...,sacrificio..., nada de eso hago. 
-Padre, ¿puedo levantarme al Oficio?
-No, hijo, que necesitas descanso
-Padre, ¿puedo cercenar la comida?
-No, hijo, que necesitas alimento
-Padre, ¿puedo ir al trabajo del campo?
-No, hijo, que te cansas

Bueno, pues a obedecer..., y obedezco a veces con unos deseos inmensos de hacer lo contrario..., saltar la prudencia, y..morir por Jesús y María"    

"Mi vida es la de un bobo en un Monasterio (..) Ni hago bien la oración, ni la meditación, ni la lectura. En el trabajo...apenas trabajo. Cuando como y duermo, no hago mas que eso...comer y dormir como un animalito. Y así no puedo seguir...no debo seguir. Mas ¿qué he de hacer? Inútil y enfermo...¡pobre hermano Rafael! Bástete purificar la intención en todo momento, y en todo momento amar a Dios; hacerlo todo por amor y con amor...El hecho en sí no es nada, y nada vale. Lo que vale es la manera de hacerlo...¿Cuándo comprenderás esto? Qué torpe eres. (Obras completas. Dios y mi alma, 1938)

ETTY HILLESUM

"Dios mío, Tú que me has enriquecido tanto, permíteme también dar a manos llenas. Mi vida se ha convertido en un diálogo ininterrumpido contigo, Dios mío, un largo diálogo. Cuando me encuentro en un rincón del campo, con los pies plantados en tu tierra y los ojos elevados hacia tu cielo, el rostro se me inunda a menudo de lágrimas, único exutorio de mi emoción interior y de mi gratitud. También por la noche, cuando acostada en mi litera me recojo en Tí, Dios mío, lágrimas de gratitud inundan a veces mi rostro, y eso es mi oración" (Etty Hillesum. Un itinerario espiritual) 

La ausencia del padre rompe a los hijos


   Me ha llamado la atención el programa que monseñor Munilla ha dedicado a la figura del padre como la base de la estabilidad de los hijos. Lo ha hecho en su programa "Sexto continente" de Radio María. Jose Ignacio Munilla aporta, además, numerosas estadísticas que lo confirman y que demuestran la relación entre la violencia y la delincuencia con la ausencia del padre, especialmente entre los hombres. Muy recomendable.

Memoria de Aylan


Desde hace mucho tiempo quería hacer memoria del pequeño Aylan Kurdi, el niño sirio de tres años ahogado en una playa de Turquía en septiembre de 2015 cuando su familia trataba de llegar en una barca de refugiados a Grecia. En el naufragio también murió un hermano suyo de cinco años y su madre. El niño sirvió para agitar conciencias en la Unión Europea sobre el drama humanitario que vive el pueblo sirio que huye de la guerra civil de su país. Pero los creativos periodistas del Charlie Hebdo de la libre, igualitaria y fraternal República Francesa han utilizado varias veces su muerte, la muerte dramática de un pequeño inocente, para vender su revista. Para reirse de él en su portada. Dos veces se han reido de este inocente.


¿Qué habría llegado a ser el pequeño Aylan si se hubiera hecho mayor? Acosador de mujeres en Alemania




Tan cerca de la meta...Promoción! 2 menús de niño por el precio de uno


Humillar a alguien no es libertad de expresión. Y menos cuando el humillado es un niño, es un pobre y ha muerto con su familia cuando huían de la guerra buscando vivir en la Europa de las libertades. La Europa en la que algunos se ríen de los pobres y encima se atreven a decir que eso es periodismo. Esto no es periodismo. Esto es un acto miserable que se escuda en la libertad de expresión. Como creo en la libertad de expresión me permito decir que un poco de Francia y sus libertades murió cuando se publicaron estas dos portadas de Charlie Hebdo en que se utilizó a Aylan para mofarse de un pobre. ¿En qué me baso para decir esto? En el propio Aylan. Su cuerpo muerto muestra los colores de una bandera francesa naufragada, encallada en las arenas del Islam en Turquía: azul de los pantalones, blanco de la cintura, rojo de la camiseta. Quizá es una imagen profética. No sé. Vive la France!



Vientres de alquiler: una nueva forma de explotación de la mujer.



 No me acostumbro a los eufemismos que la clase política siembra en nuestra sociedad cada vez que tratan de implantar sus  nuevas "políticas". Eufemismos que tratan de maquillar aquello que se trata de normalizar. He aquí un listado:

Fecundación in vitro......................Reproducción asistida

Aborto............................................Interrupción voluntaria del embarazo

Sexo...............................................Género

Eutanasia........................................Muerte digna

Separatismo....................................Derecho a decidir

Politico imputado...........................Político investigado

La última de ellas se acaba de introducir plenamente en la agenda política. Me refiero a los "vientres de alquiler", es decir, el pago a una mujer para que fecunde el hijo que una pareja o persona no puede tener. Como eso de "alquilar vientres" suena demasiado duro, se ha acuñado un nuevo término, que riza el rizo de la "creatividad" de la oligarquía política: maternidad subrogada o gestación por substitución. 

No me preocupa solo el eufemismo que significa este nuevo término, sino que esta nueva práctica ilegal que ahora se trata de regular, nuevamente sitúa a la mujer como objeto. Y, además, como agente de mercancía de niños con su propio cuerpo. No lo digo yo. Lo dice un interesante informe que acaba de publicar Profesionales por la Ética que dejo aquí colgado.



Fray Conrado, el Pobre entre los pobres

A lo largo de nuestra vida, Dios pone providencialmente ante nosotros a personas "tocadas" por Él, espejos donde podemos verle a Él, conocer su naturaleza. En mi caso, una de ellas ha sido el capuchino fray Conrado Estruch. Lo conocí el otoño de 2009, cuando grababa un reportaje sobre la vida espiritual de los religiosos. Me recibió en su "casa", la portería del convento de los capuchinos de Valencia, una pequeña habitación donde pasó 50 años construyendo belenes con material de desecho para recaudar fondos para "sus" pobres, para las 200 familias a las que atendía junto con sus colaboradores, los "Amigos de San Antonio". Hace poco más de una semana, el día de la festividad de Santo Tomás de Villanueva ("el obispo de los pobres"), fray Conrado pasó al Padre. Un santo pobre vino a recoger a otro.

Desde el momento en que lo conocí fray Conrado pasó a formar parte de mi vida. "Javier, ya no estás huérfano". Su abrazo robusto, casi rudo, envolvente, me lo demostró. Dios es así. Te "toca" a través de uno de sus hijos y te dice que te quiere. Que eres Su hijo y, por tanto, ya no estás solo. Esta paternidad de Dios tan "física" es la huella que fray Conrado grabó en lo más profundo del corazón. Siempre que mi mujer y yo íbamos a verlo, nos lo repetía: "ya no estais huérfanos". Palabras de un hombre de Dios. "Las personas que yo conozco, donde estoy yo estan ellas en mi, en la oración, estan en mí, no estan huérfanas, pido por ellas, no estan huérfanas, estan conmigo...el cuerpo místico de Cristo" 

A los 23 años Conrado Estruch sintió la necesidad repentina de hablar con Dios. Según me explicó, "un sábado, en Ador, cuando me iba a los bares con mis amigos, sentí que no debía ir con ellos. Y me fui solo. Y recé como nunca lo he vuelto a hacer..." Tiempo después dejaba la casa familiar, de noche, y caminó hasta el convento capuchino de L'Olleria, donde ingresó después de llamar a la puerta. Tal y como me lo contó, pude entender que había tenido una experiencia personal de Cristo que creció con su vocación. "Yo salgo a la calle y digo: Señor, todos son Cristos. A izquierda, a derecha, por todos los sitios estás tú, Señor. Porque nosotros no tenemos que ver pecado. Tenemos que ver lo bueno de Dios, lo positivo. No quiero ver pecado. Quiero ver lo bueno de Dios en las personas"

Cuando lo conocí, después de 60 años como capuchino, su vocación estaba más viva que nunca. Tan viva como la Providencia de la que era testigo: "trabajar con los pobres pero con medios pobres. Yo no pido nada. Todo me viene de la Providencia del Señor. Yo soy un pobre y doy al pobre. Sin tener nada soy un pobre y doy al pobre. ¡Si la pobreza es un tesoro! Es una riqueza, cuando se vive..."

Su ingente trabajo con familias pobres durante tantos años no le hizo dudar de dónde venia aquella riqueza, aquel espíritu: del mismo que lo sedujo de joven "Todo es de Él. Yo no hago nada. Es el Señor en mí. Él lo hace todo. Es que lo vivo, lo siento, lo veo pegado a mí. Es Él. Un tonto sería yo si me creyera algo...¿De qué vas, Conrado?  ¿Tú, de qué? No eres tú. Es Él en mí". 

Me siento bendecido por haber conocido en fray Conrado otra presencia más de Cristo aquí en Valencia, donde vivo. Un pobre con los pobres. El Pobre de Nazaret, vivo, en medio de nosotros. "Que soy feliz, y cada día más feliz. Y si volviera a nacer, lo mismo que soy, sería. Cada vez soy más feliz" Lo sé, Conrado. Para siempre.

El gran banquete



  "Jesús le contestó: un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: "Venid, que ya está preparado". Pero ellos se excusaron uno tras otro. El primero le dijo: "He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor". Otro dijo: "He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor". Otro dijo: "Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir".

El criado volvió a contárselo al amo. Entonces, el dueño de casa, indignado, le dijo al criado: "Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos". El criado dijo: "Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio". Entonces el amo le dijo: "Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se llene la casa". Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete" (Lc 14, 15-24)

"La misa de la mañana" Pharamond Blanchard

El Amor de Dios mueve el Universo


 
     "Me gustaría solamente subrayar que Dios y Cristo caminan con nosotros y están presentes también en la naturaleza, como afirmó san Pablo en el discurso al Aerópago: «En Dios vivimos, nos movemos y existimos» (Hch 17,28). Cuando leemos en el Génesis el relato de la Creación, corremos el riesgo de imaginar que Dios ha sido un mago, que con una varita mágica iba haciendo todas las cosas. Pero no fue así. Él ha creado los seres y los ha dejado desarrollar según las leyes internas que Él ha puesto en cada uno, para que se desarrollasen y para que llegasen a la propia plenitud. Él ha dado autonomía a los seres del universo, y al mismo tiempo ha asegurado su presencia continua, dando el ser a cada realidad. Y así la creación ha ido avanzando por siglos y siglos, milenio tras milenio, hasta que se ha convertido en lo que conocemos hoy, precisamente porque Dios no es un demiurgo o un mago, sino el Creador que da el ser a todos los entes. El inicio del mundo no es obra del caos, y debe a otro su origen, sino que deriva directamente de un Principio supremo que crea por amor. El Big Bang que hoy se sitúa en el origen del mundo no contradice la intervención creadora divina, sino que la exige. La evolución de la naturaleza no contrasta con la noción de creación, porque la evolución presupone la creación de los seres que se desarrollan" (Del discurso del PAPA FRANCISCO en ocasión de la inauguración de un busto del Papa Emérito Benedicto XVI en la Pontificia Academia de las Ciencias. 27/10/2014)


          "Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo.

Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor.

Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta!. Tu padre: Albert Einstein". (Fragmento de una carta de ALBERT EINSTEIN a su hija Lieserl)

Cuando las personas importan menos que los perros



  "Ya quisiera que le diéseis el mismo protagonismo a los niños que se mueren aquí que a los perros"

  Un misionero español en Sierra Leona, José Luis Garayoa, ha hecho unas valientes declaraciones en Onda Cero, en las que reflexiona sobre la campaña en Internet para salvar a Excalibur, el perro de la auxiliar de enfermeria española infectada de ébola en el Hospital Carlos III de Madrid. El resumen de su intervención es el titular que encabeza este post. 

A la campaña en favor del perro, que se desarrolla en Change, se han adherido más de 300.000 personas de todo el mundo. Y yo me pregunto: ¿a alguna de esas personas le importa, por ejemplo, el nombre de esta niña de la fotografia que probablemente haya muerto de ébola en el suelo de un hospital? ¿Alguien ha promovido alguna campaña para apadrinar a los huérfanos de su familia? Los últimos datos hablan ya de más de 3.700 niños africanos huérfanos a causa de la epidemia. La mayoria han sido rechazados por sus familiares supervivientes por miedo a infectarse. ¿Por qué últimamente en la sociedad española hay más sensibilidad por el sufrimiento de los animales que por el de los pobres? ¿Nos queda demasiado lejos la muerte de los miserables, sobre todo si son africanos/negros? Qué paradoja: somos capaces de hacer un clic en una campaña on line para salvar a un perro. Pensamos que así cambiamos el mundo. Pero somos incapaces de mantener la mirada sobre la niña de arriba más de cinco segundos. Pues sepan que esa niña ha muerto peor que un perro, peor que un perro español. Al menos, hay más gente que reclama los derechos del can hispano que los de la niña africana. Dejo a continuación las palabras del misionero español.

Link a la entrevista a Jose Luis Garayoa

 A raíz de esta polémica, yo me hago otra pregunta: ¿cuántos activistas pro derechos de los animales tienen la misma preocupación por los 300 niños que mueren abortados cada día en España en los vientres de sus propias madres? ¿A cuántos les preocupa que España elimine (mate) anualmente a casi 120.000 de sus hijos a través del aborto? (por cierto, de esa cifra, 60.000 son niñas, futuras mujeres a las que no se les ha dado el "derecho a decidir")



Enlace:
las fotos de Samuel Aranda en el New York Times 

El dolor es el grito de Dios al hombre

   
 "El dolor reclama insistentemente nuestra atención. Dios susurra y habla a la conciencia a través del placer, pero le grita mediante el dolor: es su megáfono para despertar a un mundo sordo. El dolor puede ser también el despertador de la fe"

Este texto resume perfectamente el sentido de este artículo del catedrático Ignacio Sánchez Cámara que ha publicado el diario ABC y que me ha sorprendido gratamente. Se trata de un texto que gira en torno al sentido del sufrimiento, del dolor como vía privilegiada de acercamiento del hombre a Dios. Pero, sobre todo, como "llamada" de Dios al hombre, una llamada muy elocuente, ineludible, difícil y plena de sufrimiento, pero llena también de gracias especiales en clave de Salvación. El texto está ilustrado con algunos fotogramas de la película "Tierras de penumbra", de Richard Attenborough, basada en la vida de C.S Lewis. Es, a mi entender, uno de los filmes que mejor refleja el contenido de este artículo.

                                 EL GRITO DE DIOS
   "El dolor es una de las más profundas y misteriosas experiencias humanas. Ante el dolor, físico o espiritual, levantamos la vista hacia Dios. Y solo esto ya otorga un gran valor al sufrimiento humano. Sin embargo, es frecuente referirse al silencio de Dios ante el dolor de los inocentes, ante los campos de exterminio, ante la muerte de los niños, ante la enfermedad, la tortura y el hambre. ¿Por qué calló? ¿Por qué permitió? ¿Por qué calla? ¿Por qué permite? ¿Puede ser ese un Dios omnipotente y, a la vez, absolutamente bueno? Dolor humano y silencio de Dios.

Tal vez la primera observación que quepa hacer consista en negar que todo sea malo en el sufrimiento. Miguel de Unamuno decía que en el dolor nos hacemos y en el placer nos gastamos. Y Beethoven, creo que en la partitura de la Novena, escribió: «A la alegría por el dolor». Al final de la «Barcarola» de los cuentos de Hoffmann, de Offenbach, se canta: «El amor nos hace grandes, y el llanto aún más». La verdad nos hace libres, y el dolor grandes. Nadie ha sido más grande que Jesús abandonado en Getsemaní y luego clavado en lo alto del Gólgota.

El dolor ajeno nos mueve a la compasión, nos conmueve. El propio nos modela. El dolor es la forja del alma. No se puede esculpir sin dar golpes con el cincel. Cabría decir, parafraseando a Nietzsche, que un hombre vale en la medida de la cantidad de dolor que es capaz de soportar. Nada de esto significa que debamos buscar el dolor. No. Debemos evitarlo. Es un mal, pero repleto de cosas buenas. El dolor es un mal, pero sus consecuencias son casi siempre beneficiosas.

Santo Job. Leon Bonnat (1880) Louvre
En este sentido, debe leerse el excelente ensayo El problema del dolor, de C. S. Lewis, si estoy en lo cierto, uno de los más grandes escritores del siglo XX. Su tesis central es que Dios nos grita en el dolor. Dios no calla mientras sufrimos. Habla, incluso grita, precisamente a través de nuestro dolor. Lo que nos duele es la voz aguda de Dios que nos llama. Y nosotros, ignorantes, soberbios y sordos, aún hablamos de silencio de Dios… El dolor es el grito de Dios. Y habría que decirle a Él: «Gracias, Dios mío, por el dolor que me envías, pues con él me has salvado». Él nos salvó con su dolor y nos continúa salvando con el nuestro.

El bien del hombre consiste en entregarse a Dios. Pero esto resulta extraordinariamente difícil. Solo el bien puede proporcionar la felicidad. Por eso la desgracia es tan frecuente. Los felices son siempre pocos, pues pocos son los capaces de entregarse totalmente a Dios. Escribe Lewis: «No somos meras criaturas imperfectas que deban ser enmendadas. Somos, como ha señalado Newman, rebeldes que deben deponer las armas. La primera respuesta a la pregunta de por qué nuestra curación debe ir acompañada necesariamente de dolor es, pues, que someter la voluntad reclamada durante tanto tiempo como propia entraña, no importa dónde ni cómo se haga, un dolor desgarrador».

El primer principio de la educación consiste en «quebrar la voluntad del niño». Esto se puede hacer bien o mal, con suave firmeza o con sórdida crueldad. Pero debe hacerse, pues sin ello no hay educación. El hombre no se ve obligado a quebrar su voluntad para entregarla a Dios mientras las cosas le van bien. El error moral viaja enmascarado y muchas veces no lo advertimos. El dolor, por el contrario, es transparente, nos asalta sin careta, nunca engaña. Nada apresa nuestra atención y absorbe nuestra conciencia como el dolor; ni siquiera el amor.

 


Escribe Lewis: «El dolor no es solo un mal inmediatamente reconocible, sino una ignominia imposible de ignorar. Podemos descansar satisfechos en nuestros pecados y estupideces; cualquiera que haya obser vado a un glotón engullendo los manjares más exquisi-tos como si no apreciara real mente lo que come deberá admitir la capacidad humana de ignorar incluso el placer. Pero el dolor, en cambio, reclama insistentemente nuestra atención. Dios susurra y habla a la conciencia a través del placer, pero le grita mediante el dolor: es su megáfono para despertar a un mundo sordo. El hombre malo y feliz no tiene la menor sospecha de que sus acciones no “responden”, de que no están en armonía con las leyes del universo».

El dolor puede ser también el despertador de la fe. Dice un personaje del «Cuento de invierno» de Shakespeare: «Es necesario que despiertes tu fe. Entonces todo queda en calma». En el fondo, la posibilidad de perfeccionarse a través de las tribulaciones forma parte de la vieja doctrina cristiana.

Es cierto, como reconoce Lewis, que el dolor como megáfono de Dios puede ser algo terrible y conducir a la rebelión definitiva y a la desesperación, pero también puede ser la única oportunidad del malvado para enmendarse y, por lo tanto, salvarse. San Agustín nos enseñó que el alma solo puede ser feliz cuando descansa en Dios, porque Él nos ha hecho para sí. En eso consiste ser criatura. Dice también san Agustín que Dios nos quiere dar cosas, pero no podemos tomarlas porque tenemos las manos llenas de otras cosas. 

En este sentido el dolor es el manotazo que nos arrebata lo que más queremos, pero para que podamos recibir lo único que puede hacernos felices: la entrega total a Dios. Y esta entrega total no es posible sin el dolor. Así, tenía razón Beethoven: «A la alegría, por el dolor». Y si alguien piensa que todo esto es una apología del dolor y del masoquismo, solo le pediría que pensara un poco más.

Por otra parte, imaginémonos un mundo sin dolor. Un mundo así se vería privado de la mayor parte de las cosas buenas. Para empezar, sería un mundo sin compasión y sin heroísmo, probablemente un mundo sin mérito moral. Pensemos en acciones realmente ejemplares. ¿Cuántas de ellas se habrían realizado en un mundo sin dolor? Como afirma Lewis, «el dolor proporciona una oportunidad para el heroísmo que es aprovechada con asombrosa frecuencia».


El dolor no testimonia en contra de la bondad divina. A veces podemos tener la impresión de que a Dios se le ha ido la mano y de que tal vez hubiera bastado con una terapia más suave, pero para que tengamos las manos vacías debe quitarnos todo o, al menos, lo que más amamos. Una vez cumplida su función terapéutica, Dios nos puede devolver algo o mucho de lo que teníamos, incluso todo. Pero entonces ya lo poseeremos de otra manera, a la manera de la criatura, a la manera feliz. La ilusión de la autosuficiencia humana solo puede quebrarse mediante el sufrimiento. El dolor es el último recurso de Dios para hacernos verdaderamente felices, es decir, buenos y sabios, y salvarnos. El dolor es el grito de Dios" IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA es catedrático de Filosofia del Derecho. Artículo publicado en La Tercera de ABC el 6/07/2014.

 


   "El Hijo de Dios sufrió hasta morir, no para que los hombres no sufrieran, sino para que sus sufrimientos pudieran ser como los Suyos" GEORGE MACDONALD. Unspoken Sermons. Cita del prefacio de El problema del dolor, de C.S Lewis.

 ENLACES RELACIONADOS:

El problema del dolor. C.S Lewis

Etty Hillesum, el cielo en medio del Holocausto

Disparando a perros. La misión. Dios está aquí 

Tierras de penumbra. Película completa

Análisis de Tierras de penumbra

El árbol de la vida. El regreso a Dios 

La muerte ha sido vencida

"La pasión de Cristo" Mel Gibson




El Santo Sepulcro